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¿Me compensa el esfuerzo de aquello que quiero hacer?

Si alguien nos pregunta qué queremos, todos somos igual de originales. Dinero, viajes, no trabajar, etc. Pero, ¿qué es lo que te quema por dentro? ¿Qué no podrías nunca dejar de hacer? Y lo más importante, ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para conseguirlo?

Si tienes una pasión, un hobbie, una vocación y (esta es la clave) estás dispuesto a darlo todo, házlo.

Es una suma, lo que queremos y hasta dónde llegaríamos para conseguirlo.

 

No sirve de nada tener sueños si lo único que vamos a hacer para llegar a ellos es tumbarnos en el sofá todas las tardes mientras viendo nuestra serie favorita.

Los bares están llenos de gente que hablan de cómo otros consiguieron sus sueños.

Ejemplo. Puedes decidir correr un maratón. Terminarlo y ya está. ¿Para ello que hace falta? Si ya estás en forma y corres de forma regular, si ya sabes lo que es una media maratón y has corrido varias, puedes llevar a cabo un entrenamiento de 4 a 6 meses, saliendo 3 días por semana a entrenar. Ok.

Pero (siempre hay un pero) si quieres correr un maratón en menos de 4 horas, tienes que estar dispuesto a hacer algo más. No podemos quedarnos con el aprobado, tenemos que hincar codos.

¿Quiero hacer de tiempo 3:55? ¿Qué tendría que hacer? ¿Estoy dispuesto a ello? ¿Estoy dispuesto a mover horarios de comidas, de quedadas, a salir acorrer cuando llueva, haga frío o haga un calor infernal? ¿Estoy dispuesto a entrenar 5 días por semana a altas intensidades?

No es sólo tener sueños. Ese es el principio.

Sueña. Sueña alto. Averigua qué tendrías que hacer para lograr tus metas. Pregúntate, ¿estoy dispuesto a hacerlo? ¿Me compensa el esfuerzo? ¿Qué podría ir mal? Dentro de unos años, ¿mi yo del futuro estaría orgulloso de mí…?

¡Vamos hablando!