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¿Demasiadas expectativas?

Sueña libre, ríe fuerte, canta alto, sé valiente.

Me encantan frases como éstas, son inspiradoras y motivadoras. Sin embargo día tras día se nos olvidan, nos aletargamos y vivimos planificando cada instante.

Hace tiempo en una sesión de terapia, mi psicóloga me dijo que intentara ser un poco menos vidente. La verdad es que me quedé muy trastocada ¿vidente yo?

Con el tiempo, me he dado cuenta de que todos jugamos a ser videntes. Nos pasamos la vida creando futuros siniestros y situaciones traumáticas. Sabemos qué nos va a ocurrir, qué nos van a decir y cómo tenemos que contestar a todos aquellos que nos desafíen.

Yo entiendo la expectativa como el final del cuento, el cómo queremos que sean las cosas. Y no siempre tenemos expectativas positivas. ¿Quién no ha esperado que ese compañero le conteste de nuevo mal, para tomarse la venganza de su mano, contestarle y desarrollar el guión como  ‘debía’ desarrollarse?

¿Por qué somos unos cracks en la construcción de fantasías y alucinaciones?

Hay mucha gente que lo llama planificar. Pero entonces, ¿por qué luego dicen que nada les sale como quieren?

Qué curioso es el ser humano, primero quemábamos brujas y ahora queremos tener nuestra propia bola de cristal.

¡Vamos hablando!